miércoles, 18 de noviembre de 2009

DICCIONARIO PARTICULAR


Mi gran amigo Manuel Cortés Blanco, escritor que os recomiendo, me envía este pequeño diccionario. Yo creo que seguro que al menos alguna de sus definiciones os llegará al corazón, como me ha llegado a mi.
Su último libro es buenísimo (MI PLANETA DE CHOCOLATE. Ed. Irreverentes).

Cada cual tiene su propio diccionario, su propia medida de la realidad. En ello radica la grandeza del hombre: sin variedad no hay culturas. Con la pretensión de ser objetivo, aprovecho mi literatura para definirme en ese marco de entendimiento. Y redefinirme constantemente, a sabiendas de que quien no evoluciona, involuciona. Así suenan mis voces:

Adolescencia: Festival de hormonas que incita a probarlo todo.
Amistad: Sentimiento que no es llama, sino luz; declarado en peligro de extinción.
Amor: Sentimiento que en cualquiera de sus formas está más dentro de ti que tus entrañas. Por eso, jamás podrá extinguirse.
Avaricia: Casi todo es casi nada.
Beso: Unidad mínima de amor.
Camino: Gerundio de tantos verbos, incluido caminar.
Consejo: Cuando debas elegir entre dos opciones, toma siempre la que tenga chocolate.
Envidia: Pecado que si es de otro realza nuestro éxito.
Error: Acción que penalizamos en vez de analizar.
Escribir: Pintar de imaginación un folio en blanco.
Idea: Sustento de cualquier cambio. Tenerlas puede ser malo; no tenerlas, peor.
Inocencia: Virtud que nos faculta para jugar.
Juventud: Espíritu rebelde, alma enamorada, corazón valiente.
Magia: Hacer posible lo imposible.
Mentira: Excusa del cobarde.
Morriña: Añoranza de quien no extraña tanto su tierra como su infancia.
Música: Arte de hacer bailar al corazón.
Perdón: Palabra que más se dicen dos personas que se aman. La segunda es te quiero.
Poesía: Sueño plasmado en papel.
Rencor: Amor mal administrado.
Risa: Unidad mínima de humor.
Soledad: Carencia voluntaria o involuntaria de amistad.
Vida: Cigarrillo que consumes con placer, aun a sabiendas de que acaba matando.
Yo: Voz que contigo se convierte en nosotros.

martes, 17 de noviembre de 2009

ESTAR ENCAMADO


LOS ENCAMADOS
Un curioso fenómeno nos trae a “El bosque de las palabras”, la noticia de que aún existen personas a las que llaman “Tumbados”. Estas personas son gente normal, hasta que una mañana deciden que no se levantarán nunca más de la cama. Aparentemente no padecen ninguna enfermedad que les impida la deambulación, pero simplemente, desde esa fecha fatídica, no vuelven a levantarse más.
Los franceses inventaron el término “encamado”, que se utiliza aquí en los medios sanitarios, pero también se les llama tumbados o acostados.
Como afirma el escritor Luis Landero, “no son holgazanes, ni neuróticos, ni siquiera son simples enfermos imaginarios”, sino que son personas que un buen día optan por suspender su actividad social y se abandonan espléndidamente a la inacción”.
En muchos casos esta situación dura toda la vida, hasta el final de sus existencias, aunque también existen casos en los que un buen día, después de diez, quince o veinte años, el tumbado abandona la posición horizonta, y sin mediar más palabras, recupera la vertical, como si se levantase una manaña cualquiera, y vuelve a sus actividades cotidianas sin más.
Normalmente estas personas no suelen dar muchas explicaciones de lo que les lleva a tomar esta actitud con la vida y simplemente viven, desde un momento determinado, de esa manera, suspendiendo sus actividades para sorpresa y desgracia de sus familiares.
Se les ha asociado a una cierta clase social o nivel cultural, pero como casi siempre pasa con los intentos clasificatorios, nunca terminan de cumplir con estas normas, y el fenómeno se da en cualquier estrato de la sociedad. Y tampoco el nivel cultural es ninguna vacuna contra esta especie de enfermedad.
Hay muchos casos de gente así, la mayoría de ellos anónimos, pero nos hemos encontrado con estas personas en “el bosque de las palabras”, indagando y buceando en la vida de los escritores, que son los personajes de nuestro programa. El ejemplo más famoso es el del escritor Juan Carlos Onetti, al que la gente aficionada a la literatura conoce como aquel escritor que escribía desde la cama. Se cuenta que su perro, cuando Onetti se incorporaba, se extrañaba y le mordía la pernera del pijama, como recordándole que tenía que estar acostado como siempre.
Pero con los escritores pasa un poco como con los libros, que te van llevando de uno a otro y ya nunca puedes parar. Al parece Onetti, tomó ejemplo, en lo del encamamiento, del que decía que fue su maestro, Valle Inclán que, al igual que Unamuno, recibían a las visitas desde la cama. Pero lo curioso es que Onetti, siguió escribiendo sin parar desde la cama y sus obras no sufrieron ninguna consecuencia por la horizontalidad del autor, sino que incluso ganaron en intensidad durante esa época.
Y de Onetti, dimos el salto en el programa de radio a Marcel Proust, otro encamado y otro caso increíble de retirada de la vida social, abandonando la visión del horizonte, por la del techo de la habitación. Y esto me recuerda, la posición en la que se llevan a cabo las sesiones de psicoanálisis, tumbados en el famoso “diván”, cuestión de la que Freud, que habló de casi todo, también explicó su importancia, para que el paciente perdiera por un rato su referente espacial, y pudiera airear su inconsciente. Quizás, quién sabe, estos escritores, descubrieron este curioso detalle del psicoanálisis, y utilizaron la posición de “tumbados”, para abrir la puerta de su inconsciente.
Pero de los autores literarios, podemos saltar a los propios personajes. El mejor ejemplo, recuérdenlo ustedes, es el de don Quijote, que en la maravillosa novela también se encamó, y según cuentan, su creador, don Miguel de Cervantes, hizo lo mismo.
Otro de los personajes literarios famosos encamados es Edgardo de la obra de teatro “Elosia está debajo de un almendro” de Jardiel Poncela. Nos cuenta el autor que Edgardo llevaba en la cama veintiún años nada más y nada menos. Incluso viajaba en tren en su propia cama. Imagínense.
Y como la cama es lugar de placer y descanso diario, pero estos personajes la convierten en lugar de resistencia y de viaje interior, estoy pensando en pedirle a la dirección de la emisora Radio Morata, que me instalen en los estudios una buena cama, para desde allí, tumbado, hacer “El bosque de las palabras”. No sé como andarán de presupuestos en la asociación cultural, pero yo siempre he oído que, estar en la cama es de las cosas que salen más baratas. Así es que a ver si lo consigo.

sábado, 12 de septiembre de 2009

ARTE

LA FELICIDAD.

Después de leer “El arte de ser feliz” de Arthur Schopenhauer, voy a escribir una serie de reflexiones sobre alguna de las reglas para alcanzar la felicidad que me han parecido interesantes.

¿En qué consiste la felicidad?
Todos hemos nacido en “Arcadia”, es decir entramos en el mundo llenos de aspiraciones a la felicidad y al goce. La experiencia nos enseña que la felicidad y el goce son puras quimeras, que nos muestran una ilusión en las lejanías, mientras que el sufrimiento y el dolor son reales, que se manifiestan a sí mismos inmediatamente sin necesitar la ilusión y la esperanza.
Que para ser felices debemos evitar la envidia. Decía Séneca que : “Nunca serás feliz si te atormenta que algún otro es más feliz que tú”.

Debemos aprender a partir de la experiencia qué es lo que queremos y de qué somos capaces. Cuando estamos familiarizados con nuestras capacidades y deficiencias, ya no intentaremos mostrar puntos fuertes que no tenemos. El conocimiento de la propia mentalidad y de todas las clases de capacidades personales y de sus límites variables es el camino más seguro para estar lo más satisfecho que se pueda de uno mismo.
Un mal que nos ha afectado no nos atormenta tanto como pensar en las circunstancias que lo podrían haber evitado. Pero tanto niños como adultos saben conformarse tan pronto que comprenden claramente que las cosas no tienen remedio.

Reflexionar a fondo sobre una cosa antes de emprenderla pero, una vez que se ha llevado a cabo y se pueden esperar los resultados, no angustiarse con repetidas consideraciones de los posibles peligros.
Como decía Aristóteles en su “Ética a Nicómaco” : “El prudente no aspira al placer sino a la ausencia del dolor”.
Cuando estamos alegres no debemos pedirnos permiso para ello con la reflexión de si a todas luces tenemos motivo para estarlo. Cuando alguien es rico, joven, bello y famoso, hay que preguntarse si además es alegre para enjuiciar su felicidad; más a la inversa , si es alegre, no importa si es joven, viejo, pobre o rico : es feliz. Por ello debemos abrir todas las puertas a la alegría porque nunca llega a deshora.
La alegría es el bien que puede sustituir a todos los demás , mientras que ningún otro bien la puede sustituir a ella। Por consiguiente deberíamos preferir la adquisición de este bien a la de cualquier otra cosa. También decir que la salud puede favorecer la alegría. Por ello debemos procurar conservar “un alto grado de perfecta salud, cuya flor es la alegría. Su adquisición requiere evitar todos los excesos, también todas la emociones intensas o desagradables; también todos los grandes y constantes esfuerzos intelectuales , finalmente al menos dos horas de movimiento rápido al aire libre.
Marilui

martes, 18 de agosto de 2009

Solidario

Aprovechando el hilo que lanza mariluigan os envío esto. Es cruel la realidad del mundo que nos ha tocado... ¿qué haremos para remediarlo?



Lo pequeño. Lo importante


Sonaba Guantanamera en la vieja radio, el calor insoportable parecía espesar el aire. En el techo un desvencijado ventilador de cuatro aspas acompañaba con su chirriante cadencia las notas que, adormecidas, como todo allí, flotaban hasta mis oídos.

No sabía qué hora podía ser, Guantanamera terminó y dejó paso al Qué será de José Feliciano, todo invitaba a seguir con el pesado letargo. Terminé mi vaso de ron, en España lo tomaría de noche, con hielo y limón, aquí lo tomaba a todas horas y a palo seco. Bueno, al principio lo tomaba con recuerdos, ahora ya lo tomaba solo, sobre todo los días que no funcionaba la radio que seguía deleitándose con José Feliciano igual que mis sentidos lo hacían con el licor, en este momento todo se mecía a ritmo de bolero.

No sé muy bien de dónde surgió una pareja y comenzó a bailar muy lentamente junto a la barra. Muy juntos los cuerpos, como uno sólo, seguían lánguidamente la melodía, El día que me quieras en versión instrumental nos transportó a los tres muy lejos de allí. Ellos se acariciaban mientras yo acariciaba la botella que tenía enfrente.

Inconscientemente volví a llenar mi vaso y bebí para espantar de nuevo mis dolorosos recuerdos, el calor de la tarde y el de la bebida hicieron brotar en mi frente un febril reguero de diminutas gotas que, al resbalar, se me metían en los ojos haciéndome llorar involuntariamente. Eso hubiese asegurado a quien me preguntara en aquel momento, pero nadie me preguntó, nadie me miraba, nadie más que yo apreciaba mi llanto.

Lloré mansamente, sabedor de mi anónima soledad, desahogué una vez más mi alma y las lágrimas empujadas por el alcohol corrían a su albedrío por mi cara y caían sobre la madera áspera de la mesa y desaparecían al momento en ella intentando quizás decirme con esa fugaz presencia la verdadera esencia de las cosas. Mis lágrimas: tan reales, tan dolorosas, tan importantes para mí, me demostraban lo equivocado que estaba al creerme el centro del universo.

Y me asaltó tu convencimiento de que las cosas grandes tienen un origen pequeño, te lo había oído tantas veces… Por fin lo comprendí. Me puse en pie, dejé unas monedas junto a mi vaso vacío y fui en busca de mi destino. En la radio el noticiario daba todos los detalles de tu muerte: “… Mariano Arroyo es el tercer misionero asesinado en lo que va de año…”

Descansa en paz, compañero.

lunes, 17 de agosto de 2009

BURKA

UN BURKA SIMBÓLICO.
En pleno verano y, como consecuencia de la lectura de un libro sobre la falta de libertades en determinados países, me han venido a la mente una serie de reflexiones sobre la libertad.
En nuestra vida estamos amenazados continuamente por esos burkas simbólicos que tratan de arrebatarnos ese bien tan preciado como es la libertad. Entre esos “fantasmas” que nos pueden arrebatar la libertad están los gobiernos inhumanos y las dictaduras atroces. En los regímenes totalitarios, grandes tragedias de la humanidad, se camuflan la inteligencia y el razonamiento con instintos de bajo nivel.
¿Qué es la libertad? ¿Cómo conseguimos la libertad?
La libertad es un derecho inalienable de los seres humanos que implica conocimiento y responsabilidad. A través del esfuerzo vamos progresando en la consecución de la libertad porque es un bien que debemos seguir conquistando continuamente.
Por fortuna que vivimos en un país libre y democrático; pero nuestra libertad puede estar amenazada ya que la acechan continuamente muchos peligros.
¿Cómo debemos luchar contra esos peligros?
Un arma muy valiosa es la educación. A través de la educación podemos formar ciudadanos conscientes de su libertad y de su responsabilidad que, en posesión de unos determinados valores van a “luchar con uñas y dientes” para conservar esa libertad que a nuestros mayores tanto les ha costado conseguir. Además, la educación es la clave del progreso y es la que enseña a razonar, a reflexionar y a aceptar el diferente y a no dejarse llevar por el puro instinto. Debemos pensar que en la educación tienen un papel muy importante las emociones y que existe una relación entre inteligencia y emoción. Tener un conocimiento de lo que se siente y porqué se siente permite manejar las emociones y tomar decisiones personales con acierto. Por eso la educación emocional es una forma de prevención.
¿Cuáles valores?
Entre esos valores considero que son imprescindibles la justicia y la paz. Se puede crear una cultura de paz y de justicia social si se forman ciudadanos que ejerciten esos valores en su vida.
Pienso que, además de la familia, la escuela debe contribuir a formar personas que amen la paz y la justicia y que luchen por su conservación. Paulo Freire, en su libro : “Pedagogia de la indignación” dice que “...la mejor manera de hablar a favor de la paz es hacer justicia”.
Otro valor importante es el valor de la solidaridad. Martin Luther King Jr dice :
“Un individuo no ha empezado a vivir hasta que pueda elevarse sobre los estrechos confines de las preocupaciones individualistas hasta los amplios confines de las preocupaciones de toda la humanidad”.
¿Cómo ejercer la libertad?
A través de nuestro derecho de analizar, protestar contra las injusticias, corregir y denunciar cuando haga falta, así como el preguntar y preguntarse sobre el por qué suceden ciertas cosas y de qué manera podemos ayudar a resolverlas. Por eso una de las maneras de ayudar a construir un mundo mejor es siendo solidarios.

sábado, 25 de abril de 2009

¿liberación? (VACACIONES DE VERANO)



Se siente aliviada, el fuerte dolor, sí, a pesar de todo, este dolor le dice que todo va a terminar de un momento a otro. Empuja con toda su alma para desprenderse de aquella cosa en la que su deseado hijo se ha convertido unos días atrás, ya no hay palmadas en el minúsculo trasero de su bebé, ni llantos, ni miedos de saber mantener erguida la cabeza del pequeño… o pequeña… ya no es nada, hace unos días que no es nada, sólo un ocupa extraño en su vientre abultado, aún así, ahora tiene que hacer ejercicios para alisarlo de nuevo… ¡¡¡Cuánto hubiera deseado continuar siendo gorda!!! Una gorda, si, pero madre, claro… me duele, cielo, pero, tu tranquilo, estoy bien, descansa… yo estoy bien. Le dice a su marido que aparenta tranquilidad cuando en su rostro se rebela toda la impotencia y el desanimo, sabe que, a pesar de su empeño en acompañarla toda la noche, se marchará a casa, él tiene que llorar y no lo hará en su presencia. Cierra los ojos y se deja llevar a la tranquilidad de saber que ya no es ocupada interiormente por un ser muerto, siempre ha sentido miedo a los muertos, incluso a su, deseado bebé, siempre tubo la sensación de que un cuerpo muerto es un dolor continuo si te toca, más al tenerlo dentro de su vientre, se sentía relajada, a la vez que una brisilla de sentimiento de “culpabilidad” salta a su cabeza… tal vez no soy idónea para ello. El se ha marchado y se siente liberada para abandonarse al dolor, agradece, sutilmente, a Dios no tener que soportar la impotencia de su marido, de ese hombre que… tal como ella, pero sin engordar, y sin tener que soportar el cuerpo muerto dentro de su cuerpo, soportaba el mismo dolor dentro de su alma, él… le hubiera enseñado tantas cosas… no duerme, pero se siente descansada, hubiera querido volver a casa ya, o… quizá no… volver a la realidad cruda de los conocidos, de aquellos que le preguntarían continuamente ¿Cómo estás? No, no es eso lo que quiere, el lunes, como siempre, es el día duro, mejor así. Pasa el segundo día soportando los besos y las caricias de él… no sabe si son para ella, o si la está dando todo lo que le daría al pequeño, lo mira, lo observa, está sonriéndola, su sonrisa triste la consuela, se vuelca sobre él y nota que tiene prisa, no sabe por que, no le pregunta nada, no sabe que decirle, ni él, él tampoco la habla… ella piensa, pero no quiere volver a la duda, se acurruca y cierra los ojos dejándose de todo, casi no siente el roce de las manos de su marido… estoy bien, cielo, estoy bien, te lo prometo… tu deberías descansar, ve a casa. Sabe que el empeño que el pone para acompañarla de nuevo esta noche, es, como la noche pasada, y como será mañana cuando cierre los ojos, intentar tranquilizarla, pero la da igual, el ser ya desapareció de su interior, ahora solo quiere olvidarlo, el dolor es fuerte, diferente, pero liberador. Tal vez un día, dentro de…….., cuando mi cuerpo vuelva a confiar en mí, lo vuelva a intentar.